18/7/13

Un recuerdo...


-¿Qué cosas oscuras pasarán por su bella mente?- Siempre tan reservado.
Lo conocí en los días grises y amarillos de junio en la vieja ciudad.
-¿Por dónde andará su mente ahora?- Tan callado y muerto de frío siempre.
Joven de unos veintipicos de años, con risos (creo),
no recuerdo muy bien su pelo.
Lo único que me ha regalado es una pequeña frase,
la conservo en mi cartera con más papeles,
ahí esta su frase, el papel se volvió amarillo.

¿Cuanto hace ya de esto?- Sino me equivoco creo que unos quince años como mucho.
Seguro que él estará igual,
sin embargo, yo he cambiado tanto que sería difícil que me reconociera,
sólo conservo el olor a perfume y esas botas camperas desgastadas que tanto le gustaba.
¿Se conservará igual o los años habrán cambiado su mente reservada y oscura?

El otro día me pareció vernos en la plaza,
si él los hubiese visto a ellos dos,
se hubiera quedado impactado de las semejanzas a nosotros por aquellos años.
Pensando en la magia, libros y alguna que otra canción tarareada.

Oh señor, creo que ya se me han ido algunos recuerdos,
pero todavía conservo sus poemas en mi mesa de noche,
sí, esa misma que él pintó de colores para que se llenara de entusiasmo mi cuarto.

Si bien yo he cambiado, por aquí en el barrio todo sigue igual.
Rogelio sigue en su kiosco y Ana sigue en su silla mecedora, con su bata azul y sus rulos por supuesto.

Él no sabe la melancolía que abunda en mi alma.
¿Cuanto hace que se fue ya?
… un muchacho y una guitarra con un pedazo de papel en un árbol.
Ese es mi recuerdo y de lo demás no queda nada por hablar,
él convertido en un señor.
Y yo una muchacha a la que se le ha ido la magia ya hace quince años.

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