Cuando las hojas perdieron
su esperanzado color
y se secaron los cantos
de todo porvenir afanado.
Cuando bramaba en angustia
bajo un cielo grisáceo
sin río que calmara mi sed,
solo polvo recorriendo mi garganta.
Los días llegaron
llenos de llanto y tristeza,
pero aquellos me hicieron ver
que aún sigo viva.
...después de todo.

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