Ella tenía la extraña manía
De
dormir entre laureles,
Flotando
en suaves perfumes
De
pereza y desgana.
Cargaba con el anhelo
De despertar con el sol
Y las intensas mañanas
Mataran su desidia.
Pero no llegó el sol
Y la noche se hizo eterna.
Se ahogó en los mismos perfumes

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